En Andalucía las clases comenzaron el viernes 10, con horario flexible, pero suficiente para comprobar que mis niños no han cambiado y que me van a dar el curso (y ya van tres).
El lunes 13 sólo estuve con mis niños una hora y media, así que no estuvieron muy mal, pero al salir, ya me estaba esperando una madre para quejarse de
Barsinson y de, llamémoslo
BarDos, porque le habían pegado a una niña. Total, que toca montar el espectáculo a la salida con todas las familias allí.
El martes 14 me cuentan (a gritos, porque mis niños no saben hablar de otra manera) que había un tercer implicado en la pelea del día anterior. No me extraña en absoluto lo que me cuentan con lo que decido castigar también a, llamémoslo
BarTres, sin recreo. La pechá reír que se pegaron mis compis cuando vieron a los tres allí plantados.
“¿Así estamos yaaaaaaa?”
El miércoles 15 les pido que me enseñen las libretas con las cuatro cuentas que les mandé el día anterior para repasar. Repito:
cuatro cuentas. La mitad de la clase (exactamente el 50%) no las ha hecho. Empiezo mi registro de trabajo diario poniendo un chorro de negativos. Ese día empiezo con las pruebas de Evaluación Inicial y por la tarde el bolígrafo rojo empieza a quejarse…
El jueves 16 me dirijo a abrir la puerta del pabellón (es decir,
antes de entrar) y viene un niño de 1º llorando y tapándose un ojo diciendo que
BarDos le ha pegado. La madre del niño viene corriendo y a mí me toca otra vez poner orden delante de tooooodas las familias y tener a otro castigado en el recreo. Durante el mismo, recibo quejas de
BarTres.
El viernes 17, o sea, hoy, le informo a
BarTres de su castigo, pero después de que la supuesta ofendida me dice que no, que estaban jugando, decido perdonarlo. Durante las pruebas de Evaluación Inicial, me da bastantes motivos para castigarlo otra vez, pero paso. La hora antes del recreo tengo clase con 1º, cuando vuelvo a dejar el material, mi compañera me informa de que
Barsinson le ha pegado un guantazo a una compañera. La roja cara de la agredida confirma todo lo que la maestra me ha contado. Total, que ya tengo a otro castigado en el recreo. Poco antes de entrar, otro niño viene quejándose de
BarTres. Hablo con él y con el otro niño y lo solucionan, entonces viene mi jefa y me cuenta que el padre de
BarTres vino el otro día a quejarse por el castigo. Genial.
Leyendo lo acontecido en mi semana, ya os podéis hacer una idea de lo que será mi día a día los próximos nueve meses…
