Si no tenía bastante con mi estreno en la Jefatura, mis agobios, mi insomnio, los horarios (por Dios, la de horas que he echado con esto y todavía tengo que meterlos en Séneca…), las programaciones (que todavía no he arreglado), la preparación de las clases, los compis pidiendo cosas a todas horas, el lío de llaves que tengo que controlar y repartir y doscientas mil cosas más, se juntan otros problemas varios fuera de lo laboral.
Algunos se han solucionado y otros están en ello. Mañana le toca el turno a uno especialmente delicado, pero confío en que todo vaya bien.
Después de todo, ahora las cosas sólo pueden mejorar.
El viaje a Roma ha sido fantástico. Ha habido momentos de todo tipo y me lo he pasado muy bien. Hemos visto todo lo que queríamos ver, comido todo lo que queríamos comer y las cosas han salido bien, sin demasiadas complicaciones.
Pero, ahí empezaron las pesadillas otra vez…
Se acercaba el fin de las vacaciones y ya estaba con el agobio. No es el agobio habitual, es más bien pánico.
Pánico porque soy la nueva Jefa de Estudios del cole y en mis sueños todos me odian porque no están de acuerdo con ninguna de mis decisiones, no sé hacer los horarios, ni meter las faltas en Séneca ni justificarlas. No les gustan los libros que hemos elegido, quieren comer chupa-chups en clase o tomarse una copa antes de entrar. Mi dire se va a la ópera y me deja colgadísima y mi secre ni aparece…
Estas y otras cosas absurdas y no tanto, han ido sucediendo en mis pesadillas.
Por eso el jueves convencí a mi dire para ir a Siberia a por la carpeta de los horarios, a ver si empezando a hacer cosas, me relajaba un poco.
Pasó el jueves y pasó el viernes. La carpeta y yo. Yo y la carpeta. Y sin saber qué hacer con ella hasta las diez y media de la noche.
Después de tres horas tenía medio cuadrada la Secundaria, lo que significa que habrá que hacer cambios (un pequeño cambio en un horario puedes implicar muchos otros en los demás), ya que además hay que combinar muchos de esos horarios con la Primaria. Y ahora estoy aquí, casi sin haber dormido, un poco menos agobiada pero agobiada al fin y al cabo.
Y ya estamos en septiembre, media España está ardiendo, la gasolina y el IVA por las nubes y lo que nos espera…
Empezaré a silbar mi canción antipánico y proponer un final feliz…
Hace tres años que cumplí mi sueño de viajar a Italia, pero nos quedamos con ganas de más. La estancia en la Ciudad Eterna se nos hizo corta y decidimos volver.
No sé si el hecho de haber tirado más de una moneda a la Fontana di Trevi ha tenido algo que ver (según Angie, había que tirar dos, una para pedir un deseo y otra para volver; cuando lo leí, yo ya había vuelto de mi viaje, pero como estuve dos veces en la Fontana, sé que tiré más de una), pero el caso es que volvemos.
No se me ocurre mejor manera de terminar las vacaciones :)))
Ah, por cierto, ahora que he nombrado a Angie, tengo que agradecerle el regalito que me hizo hace ya tiempo. Perdón por el retraso y por saltarme las reglas otra vez…
Sigo con esta sección que la tenía un poco olvidada.
Reconozco no conocer nada más de este hombre, pero la verdad es que esta canción me gusta muchísimo, así que intentaré escuchar algo más de él, que seguro que no me defrauda.
Gotye feat Kimbra – “Somebody that I used to know”.
Y el otro día me encuentro este "cover" en el feis. Impresionante.
Los cables no llegaron a cruzarse, pero casi. El final de curso, como de costumbre, fue un poco agobiante, raro y triste.
Todos los años igual, toca despedir a un puñado de compis y no siempre es fácil.
El año pasado se fue mi súper compi E, como ella siempre dice, sin hacer ruido. Y dice eso porque realmente no la despedimos, ya que era casi seguro que volvería, pero no volvió.
Este año, el concurso de traslados se volvió caprichoso y no sólo no me devolvió a mi súper compiE, sino que además se llevó a mi otro súper compi R. Y también se nos llevó a nuestra Jefa.
Mi Dire me llamó al despacho y me ofreció el puesto. Después del shock (la verdad es que no me lo esperaba, ya que en estos cuatro años he sido siempre la que discrepaba con el Equipo Directivo y la que se quejaba siempre), decidí aceptar el puesto.
Después de las felicitaciones (creo que bastante sinceras) de mis compañeros vino el vértigo y el pánico. ¿Habré hecho bien aceptando el puesto? Es que, sinceramente, parece que todos esperan bastante de mí y la verdad es que el puesto conlleva muchísima responsabilidad. Espero estar a la altura y no defraudar a nadie. Tengo por delante cuatro años para averiguarlo.
Como este dato todavía no era oficial, no podía comentárselo al resto de la Comunidad Educativa, por lo que no pude despedirme de mis niños como lo hubiera hecho en otras circunstancias, ya que como además soy especialista, tendré que dejar la tutoría y no podré terminar con mis niños el ciclo. El papelón que pasé el día de la fiesta y el día de las notas cuando todas las madres me preguntaban que si iba a seguir con los niños el curso próximo, no se lo deseo a nadie.
Y luego el día de la despedida de los compis. Qué mal rato, por Dios. Porque mis compis, aunque han pedido libremente en el concurso, realmente no se quieren ir, pero las circunstancias personales mandan y aunque Siberia está cerquita, los dos ansiaban un destino en la capital. Y además están los otros compis que se van porque se tienen que ir sí o sí.
Total, que ha sido un fin de curso más triste de lo habitual y yo terminé con muchísima tensión y muchos nervios acumulados y la primera semana de vacaciones pasó casi sin enterarme. La primera, la segunda y la tercera, que ya casi han pasado tres semanas y no he hecho nada de lo que quería hacer, como por ejemplo, ponerme al día con la normativa y todas las órdenes y decretos que debo conocer, pero es que ¡menudo rollo!
Y hablando de despedidas, los funcionarios andaluces ya nos habíamos despedido de una parte de la extra de verano, que aunque nos la habían pagado, nos la iban a descontar en las próximas seis nóminas, peeeeero, como nuestro Presidente del Gobierno ha hecho que nos despidamos de la de Navidad enterita, la Junta de Andalucía ha decidido dejarnos la de verano para no castigarnos doblemente.
Y digo castigo porque es un castigo en toda regla. Que si hay que arrimar el hombro, se arrima, pero que lo arrimemos todos y no siempre los mismos.
De verdad que yo, como diría Forrest Gump, “no sé mucho de casi nada”, pero vamos, que cualquiera con dos dedos de frente se da cuenta de que las medidas que se están tomando, lejos de solucionar el problema (o problemón) que tenemos encima, lo van a agravar.
Mucho echar balones fuera, mucho aplauso y muy poca vergüenza es lo que hay entre nuestros gobernantes. A ver si se aplican lo que dice esta canción:
“El hombre justo es aquel que sabe que la culpa es de todos y también de él”.
Después de unas semanas bastante estresantes de exámenes, cuadernillos, registros, notas, números, cuadrantes, papeles y más papeles, necesitaba un respiro.
He tenido que apretar esta semana para tener el finde un poquito más libre, pero ha merecido la pena.
Ni me acuerdo los años que hace que escuché a Paco Bello por primera vez en el programa de M80 radio “La Gramola”, pero me gusta desde entonces (los que seguís el blog con frecuencia, habréis visto que he puesto varias canciones de él por aquí).
Desde que lo tengo de amigo en el “feis”, me avisa de sus conciertos en Madrid. Yo, claro, no había podido ni plantearme el ir, ya que muchas veces era entre semana, pero esta vez, siendo un viernes, tenía que ir.
Ha sido espectacular. Su voz me encanta y en directo suena incluso mejor que en los discos, tiene unas manos mágicas que acarician la guitarra de una manera maravillosa y sus letras son sencillamente geniales.
Sólo poner la pega que pongo siempre que voy a cualquier espectáculo en Madrid: la gente es muy sosa. Siendo una sala pequeñita con poco público, era la ocasión perfecta para interactuar más con él, pero claro, yo me corto si no hay unos cuantos locos que empiecen a jalear…
Momento especial para mí fue cuando cantó “Que la noche es de huír”, que era la primera canción que yo escuché de él. “Ésta me la han pedido por facebook”.
Como ya comenté el año pasado, he decidido no agobiarme con las cosas que aún me quedan por hacer e ir cumpliendo retos y sueños poco a poco.
De momento el reto del año pasado está superado. Esta ha sido la primera celebración en el mini piso y todo muy bien. El próximo sueño intentaré cumplirlo este verano y poder hacer ese viajecillo que se nos truncó en febrero.
Por cierto, que este año sí estoy mala, pero no mucho (después de once días con un súper resfriado, lo peor ya ha pasado)… igual sí me estoy haciendo un poquito mayor…
Son las once de la mañana y hoy, martes 22 de marzo, no estoy en mi aula con mis niños.
Y no es que los haya abandonado por las buenas, los estoy defendiendo. A ellos y a toda la comunidad educativa.
Porque defiendo la Educación Pública y porque no estoy de acuerdo con las medidas que se están tomando. Por ello, hoy ejerzo mi derecho a la huelga para protestar por la situación actual.
¿Que no va a servir de nada? (Es el triste argumento que dan muchos para no secundar la huelga, que por cierto, está convocada en todos los niveles educativos: desde Infantil hasta la Universidad). Pues puede ser, pero como dice la canción, “no podemos cerrar los ojos”. Si todos hiciéramos lo mismo, desde luego que no serviría.
Independientemente de nuestra ideología política, de los sindicatos y demás, está el derecho a la Educación y, como dice el cartel, sobran los motivos:
Esta tarde habrá concentraciones en prácticamente todas las ciudades. Desde aquí, animo a tod@s a acudir y gritar “un fuerte NO”.
Desde el pasado martes, ya podemos disfrutar del nuevo trabajo de Ismael Serrano.
Se me presentaba un gran dilema: ¿me compro el disco el mismo día 8 o me espero unos días a que me lo regalen en mi cumple? Es que, como sabéis, Ismael Serrano es uno de mis incondicionales (junto a EROS, of course, y Tontxu) y esperar casi veinte días se me hacía un mundo.
Mi hermano solucionó el dilema regalándomelo por anticipado. Pedazo hermano que tengo.
Ismael Serrano dice que es su mejor disco. A mí es que me gusta tanto “La memoria de los peces”, que me parece que ninguno lo supera, pero la verdad es que el disco es muy bueno.
El tema que inicia el disco, es el que le da nombre y es precioso. Desde que lo tengo, no puedo dejar de escucharlo y el otro día fui a Siberia todo el rato “pa’lante, pa’tras, pausa…”
Todo comienza en ti,
el resto de mi vida y la razón
de abrir cada ventana, la canción
que resuelve mis dudas,
mi delirio y mi cura.
Y todo acaba en ti,
los besos, cada fiesta y la raíz
que bebe mis dolores, mi febril
costumbre de buscarte, mis días y este hambre de ti.
De ti. De ti. De ti.
Por cierto, que esta vez no he tenido ningún problema en encontrar el disco el día previsto, no como en otras ocasiones. Ahora, que por poco me quedo sin la edición “disco-libro”, ya que me llevé el penúltimo.