Puede que vayas a comprar una tele, con toda tu ilusión, y cuando la montes, descubras que, aunque está bien montada, está torcida.
Puede que vayas a exigir un cambio de aparato y un técnico, para evitar futuros contratiempos, y descubras, para tu asombro y el del técnico, que el aparato que acabas de adquirir (con toda tu ilusión) hace interferencias con el aparato de aire acondicionado que ya tenías de antes.
Puede que vayas a conectar el DVD a tu nueva televisión (con toda tu ilusión) y no funcione.
Puede que el técnico tenga que volver y trastear un poquito. Puede que finalmente lo consiga y que descubra, para su asombro y el tuyo, que este aparato también crea interferencias con el anterior.
Pero también puede pasar que, a pesar de los pitidos ocasionados con las interferencias, tu televisor se vea de escándalo.

Puede que contrates una línea de teléfono y ADSL y que el técnico tenga que venir dos veces porque pierdas la línea según muevas el cable.
También puede que te replantees la opción de poner más aparatos en la casa, por si al conectar uno de ellos, el apartado del aire acondicionado se pone en marcha, se abre un grifo o se enciende una luz…
Aun así, puede que decidas llamar a Dig****+ para pedir un cambio de domicilio y te quieran cobrar una pasada por algo que a los nuevos clientes le hacen gratis. Puede que te mosquees después de ocho llamadas al 902 y mandes un correo diciendo que si no se puede hacer el cambio gratuitamente, deseas darte de baja del servicio.
Puede entonces que alguien te llame y te ofrezca el cambio gratuito y un descuento en los próximos seis meses.
Puedes tener la suerte de que venga el técnico y te lo instale todo sin ninguna complicación. Asombroso.
Pero también puede pasar que decidas colocar la vajilla que te regalaron en
"Los Reyes" pasados y descubras que unos platos tienen falta.
Puede que vayas a la tienda y te digan que esa vajilla está descatalogada, que ha pasado mucho tiempo y que te aguantes.
Puede que encargues un vinilo decorativo, con toda tu ilusión, y después de colocarlo descubras que tiene tres faltas.
Puede que te pongas en contacto con la empresa y te den una solución o la posibilidad de cambiarlo. Como ya está colocado, puede que decidas la opción de intentar solucionarlo y, cuando ya esté casi solucionado, te lleves un cachito de la pared… Pero igualmente, puede quedarte una pared maravillosa :D

Puede que vayas a encargar una manta para la mesa en la tienda donde te hicieron el sofá (y en la que te dijeron que no habría problema alguno) y te digan que la tela está descatalogada.
Pero también puede ocurrir que vayas a otra tienda y encuentres una que le va fenomenal y encima es mucho más barata.
Además, puede pasar que decidas cambiar de compañía para el seguro del coche y la chica que te lo está gestionando se equivoque. Puede que tengas que ir cuatro o cinco veces más, pero al final puede que consigas el seguro que querías.
Aunque también puede pasar que tu compañía anterior se moleste por el cambio y te mande cartas amenazantes.
Puede que empieces el nuevo curso escolar, con toda la ilusión del mundo, y que te encuentres el
colegio hecho un desastre. Puede que el alcalde se ponga las pilas y empiece a adecentar el colegio para alegría de todos. Pero, también puede que le de por pintar una línea amarilla en todos los alrededores del colegio y tengas que pasear por Siberia todas las mañanas (cosa que,
dentro de poco, no será nada grata…)
También puede que hayas cambiado de editorial y que no te hayan mandado el material. Puede que después de varias llamadas recibas unas cajas y descubras que te han mandado el material equivocado. Puede entonces que llegue la hora de empezar a trabajar con el material y tengas que buscar otras alternativas. Al final, puede que te manden el material. Quizá esté incompleto, pero te las apañarás.
Puede que pilles un resfriado de campeonato con estos cambios de temperatura.
Pero también puede pasar que, con motivo de una gran celebración, te reúnas con tu
grupito de amigas de la universidad. Sí, esas con las que pasaste maravillosos momentos, con las que los sigues pasando por separado y que siguen como siempre.
En fin, todo esto te puede pasar a ti, pero
TODO me ha pasado a mí.