La primera vez que cambié de domicilio por motivos laborales, adelgacé. Creo que fue la única vez en la vida que esto me ha ocurrido. Cuando me mudé en noviembre mi hermano me recordó este hecho diciéndome que a ver si ahora me iba a pasar igual.
Supongo que el cambio de actividad fue lo que influyó en aquella ocasión y no mi pésima alimentación, ya que comía de todo lo que engorda y en abundancia.
En esta ocasión, no ha ocurrido. He cambiado de actividad, sí, también ando más (que llevaba mucho tiempo sin hacerlo), pero como a todas horas: que si una galletita después de comer, que si unas avellanillas cuando llego a casa, que si un heladito después de la cena… así no hay manera.
Lo bueno de esto es que tampoco he engordado.
Mi cambio de domicilio ha supuesto también otro cambio de actividad. Gracias a un súper regalo de Reyes y a que tengo una vía verde cerca de casa, he empezado a pedalear un poquito los fines de semana. Me canso enseguida, pero poco a poco. Qué diferencia a cuando era niña y no había quien me bajara de mi bici… El caso es que, aunque he cambiado de domicilio, este hecho no consta en ningún sitio, por lo que he sido convocada a ejercer mi deber como buena ciudadana en una mesa electoral. Y ya van dos. (Seguro que me empadrono en mi nueva dirección y me vuelven a llamar…) Para los que no han estado nunca en esta situación, os diré que no es que sea algo terrible, pero si un verdadero fastidio estar desde las ocho de la mañana hasta las tantas de la noche (la vez anterior terminé a las doce de la noche) en un silla y posición poco cómoda, mientras buscas un nombre en una lista y escribes en otra.
Y esta noche hay cambio horario. No había otro día que el mismo en el que se celebran las elecciones al Parlamento Andaluz. No les basta con citarte a las ocho de la mañana un domingo, sino que además es ese domingo que tiene una hora menos de sueño…
El cambio horario nos traerá amaneceres tardíos, tardes más largas y más horas de luz natural. El otro cambio que se prevé tras el domingo, me temo que no traerá nada bueno…
Hace doce años empecé, oficialmente, mi trabajo como maestra.
Los comienzos ya los conté, así que, como de costumbre, me centraré en lo nuevo.
Llevo ya cuatro cursos en Siberia y este curso tengo 76 alumnos (que, comparados con los doscientos y pico que he tenido en otras ocasiones, son pocos) desde infantil hasta tercero de primaria a los que doy Inglés (este año he perdido dos horitas con cuarto), y sí, sigo llamándolos a todos por su nombre, aunque de vez en cuando llamo a E cuando quiero llamar a N y viceversa (a Alejandro ya no lo confundo más, como comenté el año pasado, la canción de Lady Gaga ha sido mi salvadora, a ver si encuentro otra solución para no marear más a las otras dos niñas…)
Además soy la tutora de 12 de ellos. La verdad es que es un lujazo trabajar con una ratio tan reducida, sin duda una de las razones por las que pienso quedarme muchos añitos en mi cole: MIS NIÑOS.
Este año me libré de mi condena (aunque no los pierdo de vista, para una maestra sus niños siempre serán sus niños) y parece que estoy un poquito más relajada, pero no del todo. La verdad es que estoy bastante contenta con mis niños, pero es que parece que todos los regalitos me tienen que caer a mí (mi regalito de este año me irrita y me divierte a partes iguales…)
Cada año disfruto más con los peques de infantil. Los de tres años me tienen loquita y, lo que me derrite “del to”, es cuando vienen a buscarme en los recreos para decirme “Hello!” o darme un besillo. O como vienen todos a abrazarme cada vez que entro en la clase. Bueno, esto no sólo lo hacen los peques, también lo hacen los de 1º, 2º y los de mi tutoría. Son los grandes privilegios de esta profesión y lo que hace que se te olviden los malos ratos.
La agenda del móvil sigue creciendo e, inevitablemente, sigo despidiendo año tras año a compañeros estupendos.
Sigo teniendo menos voz, menos paciencia (creo que, al igual que mi voz, ya no la recuperaré del todo) y más dolores de espalda (los de cabeza han menguado, menos mal). Sigo con mi recorrido diario de media horita hasta Siberia en compañía de mi Godric y sigo teniendo una entrada pendiente con este tema.
Y, como no, sigo teniendo mucho que aprender y disfrutar con mis niños siberianos.
;-)
Posdata: Y sigo cobrando prácticamente lo mismo que hace doce años…
Hace tres años, comencé mi crónica diciendo que la gala me había gustado mucho. Hace dos, la inicié diciendo que me había gustado poco, y el año pasado la empecé diciendo que, simplemente, me había gustado.
Este año la comienzo prácticamente igual: la gala me ha gustado (ni mucho, ni poco, ni para comerse el coco, como dirían los Hombes G).
Además, tengo que reconocer, que esta gala la he visto un poco distraída, pasando de ver muchos de los comentarios que hacían en la mesa de Canal Plus. Lo siento, pero Manuela Velasco no ha estado a la altura de mi admirada Ana García Siñeriz. Sin embargo, Cristina Teva sigue sumando puntos año tras año, aunque en esta edición la hemos visto menos que en otras ocasiones. Ahora vamos con la gala en sí. Me llamo la atención que empezara de manera tan extraña: Morgan Freeman ofrecía un discurso de bienvenida y presentaba al maestro de ceremonias que, tras el obligado montaje en el que se cuela en algunas películas (con beso de George Clooneyincluido), Billy Crystal salía a escena.
Como ya he comentado en otras de mis crónicas, los traductores del Plus, cada año están más espesitos (las mujeres parecen más despiertas), con lo que esta servidora no entendió la mayoría de chistes y muletillas del presentador. (Se me pasó grabar el resumen del día siguiente, ahí sí que las traducciones están un poquito más trabajadas y se entienden las bromas mejor).
En cuanto a los premiados, pues más o menos lo que se esperaba.
Por fin, mi Meryl Streep subía a recoger su tercer y merecidísimo Oscar con uno de los discursos más emotivos de la noche (el detalle de nombrar a su marido en primer lugar para evitar que su discurso quedara acallado por la musiquilla que les ponen para que vayan terminando, me pareció muy bonito).
Otro momento estelar para mí fue cuando Christopher Plummer (el Capitán Von Trapp de mi muy querida “Sonrisas y lágrimas”) subió a recoger su estatuilla con uno de los discursos más originales y emotivos que se recuerdan.
Diferentes reacciones tuvieron los otros dos galardonados de la noche. Jean Dujardin no podía reprimir su alegría y euforía, mientras que Octavia Spencer no podía contener su emoción y sus lágrimas.
Alegría también para todo el reparto de “The Artist” y decepción para “Chico y Rita” y Alberto Iglesias. Otra vez será.
Por lo demás, la gala transcurrió como de costumbre. El habitual “In memorian” fue acompañado de la canción “What a wonderful world” interpretada por Esperanza Spalding, la gala fue amenizada por el Cirque du Soleil, la pareja formada por Gustavo y Peggy también hizo acto de presencia (por cierto, que la voz original de Peggy es clavadita a la que siempre hemos escuchado aquí) y los demás presentadores hicieron sus habituales bromas con más o menos acierto.
Y ahora, le toca el turno a la sección “Lo más…” y “Preguntas sin respuesta” que siempre hago en honor a la revista Fotogramas.
Lo más…
…sexy: Brad Pitt (ya sabéis que lo adoro)
…sexy by twitter: la pierna de Angelina.
… cachondo: Jim Rash imitando la pose de Angelina.
…gracioso: el entusiasmo de Emma Stone frente a un inexpresivo Ben Stiller.
…trasgresor: las chicas de “La boda de mi mejor amiga” bebiéndose una botellita en directo.
…emotivo: como de costumbre, el “in memorian”.
… 11811: la cantante Esperanza Espalding.
…emotivo y cariñoso: los discursos de Meryl y Christopher.
…desastroso: los traductores (masculinos) del Plus (one more time…)
…aplaudido: Michael Douglas.
…entusiasmada: Sandra Bullock aplaudiendo a Meryl.
…estirado: Billy Crystal.
…elegante: desde mi modesta opinión, Milla Jojovich.
Preguntas sin respuesta:
- ¿Por qué (y ya van cuatro) se empeñan en entregar los premios honoríficos en una gala aparte?
- ¿Por qué sólo había dos canciones nominadas a mejor canción? (Ya llevan varias ediciones sin llegar a las cinco habituales).
- ¿Por qué se siguen eliminando las actuaciones musicales en directo?
- ¿Por qué el “pre-show” sigue siendo un aburrido interrogatorio a los asistentes consistente en averiguar “de quién vas vestido/a” y “quién te acompaña”? (Que aprendan de Cristina Teva).
- ¿Por qué Cristina Teva sigue haciendo preguntas inteligentes a sus entrevistados y no la contratan para el show oficial?
- ¿Por qué le sientan tan bien los años a algunos actores?
- ¿Por qué van todos tan estupendos y estupendas?
- ¿Por qué no han vuelto a contar con Hugh Jackman como el perfecto maestro de ceremonias?
- ¿Dónde estaba Jack Nicholson y sus gafas (y van cuatro)?
- ¿Por qué a Brad Pitt es tan guapo, se ponga como se ponga?
- ¿Por qué le sienta el pelo largo tan bien a Brad Pitt?
En diciembre empecé a seguir la serie “Pulseras Rojas”,que se estrenaba en castellano en TNT y me enganché desde el primer capítulo. Qué manera más bonita, tierna y esperanzadora de contar la vida de seis niños en un hospital.
Faltan un par de capítulos para que termine la primera temporada y creo que hay previstas otras dos. Para que os hagáis una idea, Steven Spielberg filmará el remake USA de la serie bajo el nombre de “The Red Band Society”.
Aunque ver la serie doblada le quita un poco de frescura, os la recomiendo. Os gustará, divertirá, emocionará y entristecerá a partes iguales. Poco después del estreno de la serie, buscando regalos para navidad, me compré “Si tú me dices ven, lo dejo todo… pero dime ven”. Me llamó la atención el título y ver que el autor era Albert Espinosa, fue lo que me convenció (a pesar de que la chica que me cobró intentó quitarme las ganas… desde luego, vaya tela).
Total, que hace un mes o así, tiendeteando con mi hermana, vi otro libro de este autor titulado “El mundo amarillo”.Lo que leí en la contraportada se parecía mucho a la serie que me tiene enganchaíta, por lo que decidí comprármelo también.
El de “Si tú me dices ven…” me duró apenas una semana (teniendo en cuenta que no soy muy de leer, es toda una hazaña), y justo al día siguiente me lié con “El mundo amarillo” que me lo ventilé esa misma tarde.
Una vez que empiezas a leer sus descubrimientos, no puedes dejar de leer cuáles serán los siguientes.
“(…) Todo el mundo sabe que la señora Van Daan, mi principal acusadora, es corta de inteligencia o para decirlo más claro, es simple y llanamente estúpida. Por lo general, la gente estúpida no soporta a alguien más inteligente que ellos”.
Mi blog:Vaya, y yo que creía que lo del año pasado había sido pura casualidad…
Lenitita:Pues ya ves, el jueves estaba comiendo en casa y de pronto me acordé. “Tengo que sacar un ratillo para felicitar al blog”, pensé, así que aquí estoy. Y eso que todavía no he terminado el cursillo on-line que tengo que entregar en un par de días, pero TÚ te lo mereces.
Mi blog:Vaya gracias. La verdad es que últimamente te echaba de menos por aquí, así que se te agradece el detalle.
Lenitita:FELIZ CUMPLEAÑOS y que celebremos muchos más.
Permítanme que les exprese mi alegría (como ya lo hice anteriormente) por las nominaciones de los prestigiosos premios que otorgan en la categoría de “Performance by an actress in a leading role” (o sea, mejor actriz principal).
Ya saben ustedes de mi admiración por Meryl Streep, así que también deben suponer cual es el motivo de este escrito. Sí, por favor, les pido una vez más que sean consecuentes con su voto. Reconozco que sólo he visto la actuación de esta maravillosa actriz, pero sin desmerecer a las demás, estoy segura de que la actuación de Meryl en la piel de “La Dama de Hierro”, las supera con creces.
Ha llegado la hora de que la actriz con más nominaciones en la historia de estos premios, reciba su tercero.
Deseando fervientemente que, de una vez por todas, tengan en cuenta mi petición, les saluda atentamente,
Lenitita.
Posdata 1.
Y ya puestos, les sugiero que, en lo sucesivo, entreguen más de una estatuilla por categoría, porque a ver a quién se le ocurre reunir a en la misma categoría a Meryl Streep y Glenn Close, a Gary Oldman, George Clooney y Brad Pitt (por favor, vótenlo a él también), o a Kenneth Branagh, Nick Nolte, Christopher Plummer y Max von Sydow. ¡De locos!
Feliz año a tod@s. A buenas horas, sí, pero más vale tarde que nunca, ¿no? Como habréis podido observar, sigo liailla y sin aparecer mucho por aquí…
En lo que llevamos de año ya ha nevado en Siberia, he discutido con mi dire, me he juntado en el mini piso varias veces con la familia y amigos, he terminado de amueblarlo (aunque siguen quedando unos detallillos), no he retomado la natación (que la dejé aparcada en diciembre por mi resfriado interminable), pero sí he retomado (o lo estoy intentado) mi antigua afición de ir sobre dos ruedas (los Reyes me trajeron un sorpresón...) Pues los Reyes, entre otras muchas cosas, me trajeron un CD de un cantautor que no conocía: Depedro.
Después de que lleva acompañándome a Siberia desde que volvimos, sólo puedo decir que me encanta y, como no podía esperar a llegar otra vez a la “D” en mi sección de “Música de la A a la Z” (que, por cierto, qué paradita la tengo…), pues os pongo por aquí algunas de las canciones de este hombre y unos vídeos que están bastante bien.
Hoy no voy a hacer un recordatorio exhaustivo del año como he hecho en otras ocasiones. Quizá porque no tengo demasiado tiempo o quizá por no querer ser repetitiva y tener que hacer entradas obligadas.
En cualquier caso, sí que me gustaría destacar un hecho importante ocurrido en este año y que va a marcar los próximos: la mudanza a mi mini piso.
También me gustaría elegir una foto representativa del año, como sí he hecho en otras ocasiones. Así que me quedo con esta: el primer amanecer desde mi nuevo hogar.
Y una premisa, extraída de una canción de Eros:
“En futuro quiero yo hablar, porque sé que será mío. Nuevos sueños por realizar y no pienso rendirme nunca más”.