domingo, 11 de diciembre de 2011

Todos cometemos errores.





Últimamente tengo el blog un pelín olvidado. Error.

No es el único error que estoy cometiendo últimamente y, más vale ir enmendándome.

Uno de esos errores ha sido decidir tocar la guitarra con mis críos en la actuación de Navidad. Vale que sólo hemos ensayado en serio una vez, pero ha sido un completo desastre. Esperemos que la cosa cambie en las próximas dos semanas…

Pero tampoco soy la única que comete errores.

Los del cursillo on-line que estoy haciendo, por ejemplo. Nos ponen unos vídeos tutoriales muy ilustrativos para realizar las tareas que nos mandan. Pues bien, después de perder la tarde intentando hacer lo que en el vídeo resultaba tan sencillo, te decides a colgar tu duda en el foro y, para tu tranquilidad, ves que no eres la única con esa duda. Y poco después la respuesta: que en el tutorial no decían tal o cual cosa, que pruebes con esta otra a ver qué tal. Tócate los pies, si lo dices en el tutorial de primeras, no pierdo la tarde y avanzo en el curso…

Otro ejemplo: mis nuevos vecinos. Son súper escandalosos y están todo el día gritando y con la tele y la música a tope. Normalmente los oigo cuando entro o salgo porque en el rellano del ascensor es donde más se les oye. Luego, dentro, ya no los oigo tanto, sólo cuando estoy en silencio como ahora. Cuando pongo la tele o estoy atareada con cualquier cosa no me doy cuenta.

Esta mañana mientras limpiaba, tenían la radio tan alta que la escuchaba como si la tuviera en mi misma habitación, así que no he tenido más remedio que poner el “Eros live” a tope, porque ya que tenía que escuchar música, que fuera la mía propia.

Por cierto, que Eros también cometió un error hace unos años: teñirse el pelo de rubio pollo. Pero, para enmendarse nos regaló este estupendo dueto con el gran Joe Cocker.






Perdonado.


:)






6 comentarios:

Ana dijo...

Bienaventurados los que aprenden de sus errores, o de los errores de los demás...pero que trabajito nos cuesta aprender,admitir esos errores, rectificar, hacer ver a los otros que se equivocan, claro, desde nuestro punto de vista.

Paciencia con la actuación, en muchas ocasiones he pensado, ¡Oh, desastre, ésto no sale! y luego se ha resuelto si no con éxito, al menos con dignidad.

Sonia dijo...

Eso de los vecinos me suena.Y sobre los errores muchas veces no vienen mal porque se aprenden con ellos.

Sergio dijo...

Eros no es santo de mi devoción, pero con el dueto con Cocker se lo perdono todo.
:)

p.d. Lo tuyo no es un error, ni siquiera un despiste. Lo de los vecinos es otro tema, habrá que mirarlo ¿voy y pongo música (y volumen)?

Utopazzo dijo...

¿Vecinos ruidosos dices? ¿Cometer errores? Yo, hace mucho, cometí el error de hablar con mi vecino del 9º, por las fiestas de cumpleaños a deshoras, las mudanzas sempiternas a deshoras, ruidos inclasificables varios... y desde entonces (ya no vuelvo a subir más...) se han vuelto tan ruidosos, que el día que no están, notamos que nos falta algo...
Sobre eso, y lo demás, no te preocupes: todos cometemos errores aunque para algunos, el acierto se convierta en error para los sufridores...

Un cordial saludo de Utopazzo.

Nunca dejes de sonreir dijo...

¿quien no comete un error o infinidades de ello eh?.. es curioso, pero resultamos maduros cuando APRENDEMOS de nuestros errores, no más.

Un besico.

Elena dijo...

Bueno, dentro de un ratillo me voy con la guitarra al festival de villancicos de la UPM y mi vecino acaba de llegar a su casa...

Sigo cometiendo errores y mi mesa está repleta de cuadernillos y exámenes que corregir y todo un finde con compromisos musicales con mis compis de la UPM...

Pero el lunes tendré todo a punto para la sesión de evaluación :)

Un besito a tod@s y mil gracias por seguir ahí ;)