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domingo, 28 de junio de 2015

Despedida de mi Barsinson.



He hablado de mi Barsinson tantas veces por aquí, que llevo varias horas buscando en el blog las entradas en las que lo menciono. Ahora que me he despedido de él porque ya deja el colegio, se merece esta entrada.

Para los que no me seguís desde el principio, Barsinson es uno de los alumnos que formó parte de mi tutoría siberiana durante mis tres primeros años allí.

El primer año fue, sinceramente, horroroso. Llegaba todos los días a casa contando cosas de él (malas en su mayoría) y me tenía amargada. Pero, poco a poco, nuestra relación fue cambiando.

Pasó de querer tirarme una silla en nuestro primer año a venir a darme un abrazo sin más en el recreo, para finalmente, cogernos muchísimo cariño. Todavía me acuerdo de cómo lloraba el día en que me despedí de ellos como tutora.

En los últimos años, aunque ya no le doy clase, he sabido de él porque como Jefa de Estudios, me ha visitado varias veces en el despacho. Aunque en estos años ha madurado y cambiado a mejor, sigue metiéndose en líos y hasta pasó por el Aula de Convivencia para evitar una expulsión. Estando sancionado, pasé una hora con él y al abrir mi carpeta, vio la hoja que me dio hace años en la que decía “te quiero maestra” y que yo llevo siempre en una funda junto con una foto de grupo. La cara de asombro al verla y de satisfacción al mismo tiempo, lo dijo todo.

Como digo, ha cambiado a mejor y se ha convertido en uno de los tres mejores estudiantes de su clase (que, como ya contaba hace años, era muy complicada) y ha ido sacando el curso muy bien trimestre tras trimestre.

El jueves pasado dimos las notas y él vino a recogerlas acompañado de sus padres.

Lenitita: “Barsinson, ¿cómo te vas a escapar?”

Barsinson: “¡De lujo, maestra!”

Lenitita: “Anda ven y dame un beso, que no sabes lo orgullosa que estoy de ti…”

El abrazo que me dio entonces me desarmó por completo.

Y luego ya no cabía por la puerta…

:)


lunes, 1 de septiembre de 2014

Educación.



“Quien crea que la educación es cara, no sabe el precio de la ignorancia”.



(Foto extraída del mes de Septiembre del Calendario Ekilikua, ilustración de Eneko González Yagüe).

“Caminar, poner sonrisa a cada paso y respirar,
será bonito lo quede por llegar (…)
y que septiembre no nos quite la ilusión jamás…”


Y hoy comenzó otro curso.




jueves, 13 de marzo de 2014

Hace catorce años...






Pues ya hace catorce años desde que empecé, oficialmente, a trabajar como maestra.

Como en años anteriores, me centro en lo nuevo y así no me repito para los que me leéis habitualmente.


Estoy en mi sexto año en Siberia, el segundo como Jefa de Estudios y, lamentablemente, tengo que decir que el balance no es muy bueno. Las broncas se han multiplicado hasta llegar a unas cotas inimaginables, sobre todo teniendo en cuenta que he intentado por todos los medios evitarlas, pero ahí vamos, con rachas malas y rachas medio buenas en las que de pronto estalla la tormenta. Como dice Eros en una canción “estoy tranquila y sé, que es sólo calma aparente…”


Echo de menos a muchos compis que me han acompañado en estos años, a otros, sin embargo, no me importaría perderlos de vista, sinceramente. Afortunadamente todavía tengo un puñado de AMIGOS en el cole con los que además comparto muchos otros y grandes momentos fuera de él.


Este curso además está siendo más ajetreado de la cuenta porque estamos de obras. Derrumbaron la parte más antigua y nos están haciendo un edificio nuevo que tiene muy buena pinta. La pena que no nos lo hayan hecho entero, porque la parte que han dejado está hecha una pena, pero bueno, tiempo al tiempo. La verdad que todos tenemos muchas ganas de verlo terminado (aunque después de lo que pasamos con la mudanza, pensar en otra, cuesta) y de no tener que estar dando vueltas por el pueblo cada vez que tengo que ir a la Infantil o a hacer una fotocopia.


Con mis niños siberianos estoy bastante bien, otros “Barsinsons” van apareciendo y poniendo a prueba mi paciencia y mi garganta, pero los estoy viendo crecer y eso, no tienen precio. El entrar a una clase y que vengan todos a abrazarme al grito de “Teacher!” o “¡Seño de Inglés!” compensa todos los demás malos ratos.


Pues lo dicho, catorce años y aprendiendo.



miércoles, 23 de octubre de 2013

Otra más...




Mañana hay convocada otra Huelga General de Educación, y no sé ni las que llevamos ya…





No sé si la LOMCE saldrá adelante o no (el ministro no parece estar dispuesto a ceder ni un ápice), pero yo seguiré gritando un fuerte NO.




   


lunes, 9 de septiembre de 2013

Relax!



Pues llegó septiembre y la vuelta al cole.

En Andalucía, los niños empiezan mañana, pero los profes empezamos el lunes pasado.

El comienzo de curso siberiano ha sido horroroso. Mi cargo me ha dado muchos quebraderos de cabeza y ha sido incluso peor que el del año pasado. Si a esto le añadimos que estamos de obras (ya conté algo en la entrada anterior), pues el caos es bestial.

Llevo toda la semana pasando las tardes frente al ordenador organizando papeles y arreglando los horarios (todo el trabajo que me pegué en vacaciones ha servido de poco), por lo que apenas he estado pendiente de la televisión. Me perdí el momento “Madrid is eliminated”, en directo, pero luego lo he visto hasta en la sopa. Igual  que el momentazo del “relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor”…


La verdad es que escuchando a esta señora, se le quitan a una todos los complejos sobre su acento andaluz cuando habla inglés… pero también es imposible no sentir vergüenza ajena…


En fin, que aunque tengamos al alumnado de infantil en la otra punta del pueblo; al de primaria y secundaria separados por una obra; el patio reducido, los ruidos y las máquinas allí mismo; el comedor en la otra punta; al del transporte poniendo pegas para las paradas; y lo que peor llevo: parte de mis compis con una actitud muy negativa hacia todo; tendré que relajarme y llevar el curso lo mejor posible.


Y sí, visitaré Madrid en breve, pero no precisamente para tomarme un café con leche en la Plaza Mayor…





viernes, 9 de agosto de 2013

De plagas, semillas, y mala leche.



Hace un par de semanas me terminé “Inferno” de Dan Brown. Apenas me duró uno semana. Me iba unos días a la playa con mis amigos y no quería llevarme el tocho. Eso y la trama, por supuesto, aceleraron la lectura. Me quedé un poco pillá, porque la verdad es que te hace pensar, pero los magníficos cinco días que pasé con mis amigos, me hicieron desconectar de todo.

El finde pasado empecé a rehacer los horarios (ya los tenía hechos desde primeros de julio, pero no terminaban de convencerme, sobre todo después de una de las visitas a las obras del nuevo cole de Siberia. Resulta que tenemos obras y parte del profesorado y alumnado estará ubicado en otra zona del pueblo. Además de eso, los que se quedan en la ubicación actual, comparten horario en los edificios que hay a ambos lados de la obra, por lo que el cambio de clase se puede convertir en una excursión en toda regla). Total que me lo quería dejar todo atado antes de mi próxima escapada, tarea que me llevó exactamente cinco días.

Entre horario y horario, he estado viendo algunas pelis que tenía grabadas en el iPlus. Hace tres noches vi la peli de “Contagio”, que me dejó más pillá todavía. Vamos que estaba en la cola del Mer***ona y no paraba de pensar en cuántas manos habían tocado el carrito que yo llevaba…


Ayer, con mis horarios terminados y cuadrados (la verdad es que, después de todo me habían quedado bastante bien), recibo un mensaje de mi dire, que se le ha ocurrido un cambio en las tutorías. Horror, un cambio de ese calibre implica un cambio total. Le contesto diciéndole que el cambio, además de inviable, no me parece pedagógico y voy al cine.

No se me ocurre otra cosa que ver “Guerra Mundial Z”, que sabía que iba de algo relacionado con un virus y el fin de la humanidad, pero no sabía lo de los zombies, que me dan mucha grima. Menos mal que Brad Pitt apaciguó un poco el mal rato… o mucho!


Total, que cuando salgo del cine mi dire me ha estado llamando. No conseguimos ponernos de acuerdo y al final me va a tocar cambiarlo todo y me paso la noche sin pegar ojo, pensando en horarios, en zombies, en virus y en rastrevíspulas (es que ahora estoy leyendo “Los Juegos del Hambre”, vi la peli un día de estos, y me piqué).

Como estoy agobiá, me levanto para irme un rato con la bici. Normalmente no aguanto nada. Me iba a un tramo de la Vía Verde de apenas tres kilómetros y llegaba muerta. Pero entonces pregunté por el Velódromo que hay en el polideportivo de mi barrio. El chico me dijo que la entrada era libre, pero que había unas semillas que podían pincharme las ruedas. ¿Semillas? Pensé que, si en la Vía Verde no había pinchado, no iba a pinchar aquí. He estado yendo cuatro días y muy bien. Como no hay cuestas, me he estado haciendo unos seis kilómetros y genial, pensando en ir aumentando poco a poco.



Hoy me he encontrado la rueda trasera pinchada y la semilla incrustada en la misma. Cagoentó!




miércoles, 8 de mayo de 2013

miércoles, 13 de marzo de 2013

Hace trece años...







Hace trece años empecé, oficialmente, mi trabajo como maestra.

Para no repetirme, me centraré en lo nuevo.

Ya estoy en mi quinto curso en Siberia y, como novedad, he dejado de ser tutora para convertirme en Jefa de Estudios. Eso sí, sigo siendo la “teacher” de los niños de Infantil, primero, segundo, tercero y cuarto de primaria (que son mis niños del año pasado). En total 89 alumnos a los que llamo por su nombre casi sin equivocarme (ya casi nunca confundo a N con E, jeje). Ya sé que comparado con otros años son pocos, pero son mis niños, que los estoy viendo crecer y eso, no tiene precio.

En mis nuevas funciones he tenido alguna que otra discusión con mis compis de Equipo y también con el resto de mis compis. Estoy intentando hacerlo lo mejor posible, aunque sé que estoy cometiendo errores, pero ya contaba con eso.

Por lo demás, sigo disfrutando como una enana con mis peques, con menos broncas en clase, aunque con más problemas en el despacho.

He tenido que despedir a grandes compis y recibir a otros nuevos. Algunos, seguirán siendo un registro más del móvil. Otros, afortunadamente, siguen en mi vida.

Y mi Godric y yo seguimos haciendo el camino diario sin incidencias, gracias a Dios. (Sí, sigo teniendo una entrada pendiente con mi coche…)

Pues eso, seguiré aprendiendo, que me queda mucho.


 ___________________________

domingo, 7 de octubre de 2012

¿Jefa yo?




Me he pasado los últimos cuatro años amenazando a mis alumnos con mandarlos al despacho. Bueno, para ser sincera, el último año  muy poquito, que tenía unos niños estupendos.

Pero los tres anteriores, con mi Barsinson, mi J y mis otros regalitos, me harté de repetir que los iba a mandar a Dirección. De hecho, los llevé varias veces, para hacer el paripé, más que nada, porque la verdad es que allí, aparte de un discursito en plan serio y alguna que otra amenaza, poco más se sacaba.

Ahora la Jefa soy yo y ya me han mandado al despacho a cinco de mis niños.

Joé, no me voy a librar de ellos en la vida… y eso que los quiero un montón.

Al menos Barsinson no ha aparecido todavía por allí. Bueno sí, el primer día que lo mandó su maestra para darme un recado.

-         Lenitita: Barsinson, que si te veo por el despacho, que sea para decirme “Hola maestra, qué tal estás”, ¿eh?

-         Barsinson: Sí, maestra.

Y me dio un beso antes de irse.

Mi J en cambio, ha venido tantas veces, que he perdido la cuenta. Yo por mi J lo di todo y lo intenté todo, pero no conseguí sacarlo adelante como a mí me hubiera gustado. El curso pasado (que ya no lo tenía yo), sé que fue de mal en peor y este año parece que va por los mismos pasos. El caso es que cuando hablo con él, parece que vamos a conseguir algo, pero al día siguiente, vuelven a traérmelo…

Temo que a mi J, el hecho de que me lo traigan al despacho, incluso le consuela, ya que me sigue viendo como a su maestra, la que lo cuidaba y lo protegía y con la que se sentía seguro y medio se comportaba, pero no termina de conectar con sus otros maestros y cada vez está más rebelde y desganado. Y cada vez se parece menos al J que yo conocía.

Y yo, sigo sin dar con la clave para ayudarlo y que salga adelante. Y por supuesto, tampoco tengo la solución que buscan los que me lo traen al despacho…

Igual todavía no hemos llegado a ver lo que tiene dentro este chaval.




sábado, 1 de septiembre de 2012

A midsummer nightmare ("La pesadilla de una noche de verano").





El viaje a Roma ha sido fantástico. Ha habido momentos de todo tipo y me lo he pasado muy bien. Hemos visto todo lo que queríamos ver, comido todo lo que queríamos comer y las cosas han salido bien, sin demasiadas complicaciones.




Pero, ahí empezaron las pesadillas otra vez…

 
Se acercaba el fin de las vacaciones y ya estaba con el agobio. No es el agobio habitual, es más bien pánico.

 
Pánico porque soy la nueva Jefa de Estudios del cole y en mis sueños todos me odian porque no están de acuerdo con ninguna de mis decisiones, no sé hacer los horarios, ni meter las faltas en Séneca ni justificarlas. No les gustan los libros que hemos elegido, quieren comer chupa-chups en clase o tomarse una copa antes de entrar. Mi dire se va a la ópera y me deja colgadísima y mi secre ni aparece…

 
Estas y otras cosas absurdas y no tanto, han ido sucediendo en mis pesadillas.

 
Por eso el jueves convencí a mi dire para ir a Siberia a por la carpeta de los horarios, a ver si empezando a hacer cosas, me relajaba un poco.

 
Pasó el jueves y pasó el viernes. La carpeta y yo. Yo y la carpeta. Y sin saber qué hacer con ella hasta las diez y media de la noche.

 
Después de tres horas tenía medio cuadrada la Secundaria, lo que significa que habrá que hacer cambios (un pequeño cambio en un horario puedes implicar muchos otros en los demás), ya que además hay que combinar muchos de esos horarios con la Primaria. Y ahora estoy aquí, casi sin haber dormido, un poco menos agobiada pero agobiada al fin y al cabo.



Y ya estamos en septiembre, media España está ardiendo, la gasolina y el IVA por las nubes y lo que nos espera…

 
Empezaré a silbar mi canción antipánico y proponer un final feliz…








jueves, 19 de julio de 2012

De final de curso y de principio de vacaciones.




Los cables no llegaron a cruzarse, pero casi. El final de curso, como de costumbre, fue un poco agobiante, raro y triste.

Todos los años igual, toca despedir a un puñado de compis y no siempre es fácil.

El año pasado se fue mi súper compi E, como ella siempre dice, sin hacer ruido. Y dice eso porque realmente no la despedimos, ya que era casi seguro que volvería, pero no volvió.

Este año, el concurso de traslados se volvió caprichoso y no sólo no me devolvió a mi súper compi E, sino que además se llevó a mi otro súper compi R. Y también se nos llevó a nuestra Jefa.

Mi Dire me llamó al despacho y me ofreció el puesto. Después del shock (la verdad es que no me lo esperaba, ya que en estos cuatro años he sido siempre la que discrepaba con el Equipo Directivo y la que se quejaba siempre), decidí aceptar el puesto.

Después de las felicitaciones (creo que bastante sinceras) de mis compañeros vino el vértigo y el pánico. ¿Habré hecho bien aceptando el puesto? Es que, sinceramente, parece que todos esperan bastante de mí y la verdad es que el puesto conlleva muchísima responsabilidad. Espero estar a la altura y no defraudar a nadie. Tengo por delante cuatro años para averiguarlo.

Como este dato todavía no era oficial, no podía comentárselo al resto de la Comunidad Educativa, por lo que no pude despedirme de mis niños como lo hubiera hecho en otras circunstancias, ya que como además soy especialista, tendré que dejar la tutoría y no podré terminar con mis niños el ciclo. El papelón que pasé el día de la fiesta y el día de las notas cuando todas las madres me preguntaban que si iba a seguir con los niños el curso próximo, no se lo deseo a nadie.

Y luego el día de la despedida de los compis. Qué mal rato, por Dios. Porque mis compis, aunque han pedido libremente en el concurso, realmente no se quieren ir, pero las circunstancias personales mandan y aunque Siberia está cerquita, los dos ansiaban un destino en la capital. Y además están los otros compis que se van porque se tienen que ir sí o sí.

Total, que ha sido un fin de curso más triste de lo habitual y yo terminé con muchísima tensión y muchos nervios acumulados y la primera semana de vacaciones pasó casi sin enterarme. La primera, la segunda y la tercera, que ya casi han pasado tres semanas y no he hecho nada de lo que quería hacer, como por ejemplo, ponerme al día con la normativa y todas las órdenes y decretos que debo conocer, pero es que ¡menudo rollo!

Y hablando de despedidas, los funcionarios andaluces ya nos habíamos despedido de una parte de la extra de verano, que aunque nos la habían pagado, nos la iban a descontar en las próximas seis nóminas, peeeeero, como nuestro Presidente del Gobierno ha hecho que nos despidamos de la de Navidad enterita, la Junta de Andalucía ha decidido dejarnos la de verano para no castigarnos doblemente.

Y digo castigo porque es un castigo en toda regla. Que si hay que arrimar el hombro, se arrima, pero que lo arrimemos todos y no siempre los mismos.



De verdad que yo, como diría Forrest Gump, “no sé mucho de casi nada”, pero vamos, que cualquiera con dos dedos de frente se da cuenta de que las medidas que se están tomando, lejos de solucionar el problema (o problemón) que tenemos encima, lo van a agravar.

Mucho echar balones fuera, mucho aplauso y muy poca vergüenza es lo que hay entre nuestros gobernantes. A ver si se aplican lo que dice esta canción:

“El hombre justo es aquel que sabe que la culpa es de todos y también de él”.








lunes, 11 de junio de 2012

¿Cómo se dibuja un paisaje?




Un paisaje que tenga de todo,

se dibuja de este modo:

Unas montañas,

un pino,

arriba el sol,

abajo un camino,

una vaca,

un campesino,

unas flores,

un molino,

la gallina y un conejo,

y cerca un lago como un espejo.

Ahora tú pon los colores;

la montaña de marrón,

el astro sol amarillo,

colorado el campesino,

el pino verde,

el lago azul

-porque es espejo del cielo como tú-,

la vaca de color vaca,

de color gris el conejo,

las flores...

como tú quieras las flores.

De tu caja de pinturas

¡usa todos los colores!





(Gloria Fuertes)




Y así es como mis alumnos han interpretado esta poesía de la gran Gloria Fuertes:



































“Maestra, ¿cuál es el color vaca?”, me meo con ellos…




:D








martes, 22 de mayo de 2012

Huelga.




Son las once de la mañana y hoy, martes 22 de marzo, no estoy en mi aula con mis niños.

Y no es que los haya abandonado por las buenas, los estoy defendiendo. A ellos y a toda la comunidad educativa.

Porque defiendo la Educación Pública y porque no estoy de acuerdo con las medidas que se están tomando. Por ello, hoy ejerzo mi derecho a la huelga para protestar por la situación actual.

¿Que no va a servir de nada? (Es el triste argumento que dan muchos para no secundar la huelga, que por cierto, está convocada en todos los niveles educativos: desde Infantil hasta la Universidad). Pues puede ser, pero como dice la canción, “no podemos cerrar los ojos”. Si todos hiciéramos lo mismo, desde luego que no serviría.

Independientemente de nuestra ideología política, de los sindicatos y demás, está el derecho a la Educación y, como dice el cartel, sobran los motivos:



Esta tarde habrá concentraciones en prácticamente todas las ciudades. Desde aquí, animo a tod@s a acudir y gritar “un fuerte NO”.




martes, 13 de marzo de 2012

Hace doce años...








Hace doce años empecé, oficialmente, mi trabajo como maestra.

Los comienzos ya los conté, así que, como de costumbre, me centraré en lo nuevo.

Llevo ya cuatro cursos en Siberia y este curso tengo 76 alumnos (que, comparados con los doscientos y pico que he tenido en otras ocasiones, son pocos) desde infantil hasta tercero de primaria a los que doy Inglés (este año he perdido dos horitas con cuarto), y sí, sigo llamándolos a todos por su nombre, aunque de vez en cuando llamo a E cuando quiero llamar a N y viceversa (a Alejandro ya no lo confundo más, como comenté el año pasado, la canción de Lady Gaga ha sido mi salvadora, a ver si encuentro otra solución para no marear más a las otras dos niñas…)

Además soy la tutora de 12 de ellos. La verdad es que es un lujazo trabajar con una ratio tan reducida, sin duda una de las razones por las que pienso quedarme muchos añitos en mi cole: MIS NIÑOS.

Este año me libré de mi condena (aunque no los pierdo de vista, para una maestra sus niños siempre serán sus niños) y parece que estoy un poquito más relajada, pero no del todo. La verdad es que estoy bastante contenta con mis niños, pero es que parece que todos los regalitos me tienen que caer a mí (mi regalito de este año me irrita y me divierte a partes iguales…)

Cada año disfruto más con los peques de infantil. Los de tres años me tienen loquita y, lo que me derrite “del to”, es cuando vienen a buscarme en los recreos para decirme “Hello!” o darme un besillo. O como vienen todos a abrazarme cada vez que entro en la clase. Bueno, esto no sólo lo hacen los peques, también lo hacen los de 1º, 2º y los de mi tutoría. Son los grandes privilegios de esta profesión y lo que hace que se te olviden los malos ratos.

La agenda del móvil sigue creciendo e, inevitablemente, sigo despidiendo año tras año a compañeros estupendos.

Sigo teniendo menos voz, menos paciencia (creo que, al igual que mi voz, ya no la recuperaré del todo) y más dolores de espalda (los de cabeza han menguado, menos mal). Sigo con mi recorrido diario de media horita hasta Siberia en compañía de mi Godric y sigo teniendo una entrada pendiente con este tema.

Y, como no, sigo teniendo mucho que aprender y disfrutar con mis niños siberianos.

;-)

Posdata: Y sigo cobrando prácticamente lo mismo que hace doce años…



domingo, 11 de diciembre de 2011

Todos cometemos errores.





Últimamente tengo el blog un pelín olvidado. Error.

No es el único error que estoy cometiendo últimamente y, más vale ir enmendándome.

Uno de esos errores ha sido decidir tocar la guitarra con mis críos en la actuación de Navidad. Vale que sólo hemos ensayado en serio una vez, pero ha sido un completo desastre. Esperemos que la cosa cambie en las próximas dos semanas…

Pero tampoco soy la única que comete errores.

Los del cursillo on-line que estoy haciendo, por ejemplo. Nos ponen unos vídeos tutoriales muy ilustrativos para realizar las tareas que nos mandan. Pues bien, después de perder la tarde intentando hacer lo que en el vídeo resultaba tan sencillo, te decides a colgar tu duda en el foro y, para tu tranquilidad, ves que no eres la única con esa duda. Y poco después la respuesta: que en el tutorial no decían tal o cual cosa, que pruebes con esta otra a ver qué tal. Tócate los pies, si lo dices en el tutorial de primeras, no pierdo la tarde y avanzo en el curso…

Otro ejemplo: mis nuevos vecinos. Son súper escandalosos y están todo el día gritando y con la tele y la música a tope. Normalmente los oigo cuando entro o salgo porque en el rellano del ascensor es donde más se les oye. Luego, dentro, ya no los oigo tanto, sólo cuando estoy en silencio como ahora. Cuando pongo la tele o estoy atareada con cualquier cosa no me doy cuenta.

Esta mañana mientras limpiaba, tenían la radio tan alta que la escuchaba como si la tuviera en mi misma habitación, así que no he tenido más remedio que poner el “Eros live” a tope, porque ya que tenía que escuchar música, que fuera la mía propia.

Por cierto, que Eros también cometió un error hace unos años: teñirse el pelo de rubio pollo. Pero, para enmendarse nos regaló este estupendo dueto con el gran Joe Cocker.






Perdonado.


:)






sábado, 1 de octubre de 2011

Te puede pasar a ti...




Puede que vayas a comprar una tele, con toda tu ilusión, y cuando la montes, descubras que, aunque está bien montada, está torcida.

Puede que vayas a exigir un cambio de aparato y un técnico, para evitar futuros contratiempos, y descubras, para tu asombro y el del técnico, que el aparato que acabas de adquirir (con toda tu ilusión) hace interferencias con el aparato de aire acondicionado que ya tenías de antes.

Puede que vayas a conectar el DVD a tu nueva televisión (con toda tu ilusión) y no funcione.

Puede que el técnico tenga que volver y trastear un poquito. Puede que finalmente lo consiga y que descubra, para su asombro y el tuyo, que este aparato también crea interferencias con el anterior.

Pero también puede pasar que, a pesar de los pitidos ocasionados con las interferencias, tu televisor se vea de escándalo.



Puede que contrates una línea de teléfono y ADSL y que el técnico tenga que venir dos veces porque pierdas la línea según muevas el cable.

También puede que te replantees la opción de poner más aparatos en la casa, por si al conectar uno de ellos, el apartado del aire acondicionado se pone en marcha, se abre un grifo o se enciende una luz…

Aun así, puede que decidas llamar a Dig****+ para pedir un cambio de domicilio y te quieran cobrar una pasada por algo que a los nuevos clientes le hacen gratis. Puede que te mosquees después de ocho llamadas al 902 y mandes un correo diciendo que si no se puede hacer el cambio gratuitamente, deseas darte de baja del servicio.

Puede entonces que alguien te llame y te ofrezca el cambio gratuito y un descuento en los próximos seis meses.

Puedes tener la suerte de que venga el técnico y te lo instale todo sin ninguna complicación. Asombroso.

Pero también puede pasar que decidas colocar la vajilla que te regalaron en "Los Reyes" pasados y descubras que unos platos tienen falta.

Puede que vayas a la tienda y te digan que esa vajilla está descatalogada, que ha pasado mucho tiempo y que te aguantes.

Puede que encargues un vinilo decorativo, con toda tu ilusión, y después de colocarlo descubras que tiene tres faltas.

Puede que te pongas en contacto con la empresa y te den una solución o la posibilidad de cambiarlo. Como ya está colocado, puede que decidas la opción de intentar solucionarlo y, cuando ya esté casi solucionado, te lleves un cachito de la pared… Pero igualmente, puede quedarte una pared maravillosa :D


Puede que vayas a encargar una manta para la mesa en la tienda donde te hicieron el sofá (y en la que te dijeron que no habría problema alguno) y te digan que la tela está descatalogada.

Pero también puede ocurrir que vayas a otra tienda y encuentres una que le va fenomenal y encima es mucho más barata.

Además, puede pasar que decidas cambiar de compañía para el seguro del coche y la chica que te lo está gestionando se equivoque. Puede que tengas que ir cuatro o cinco veces más, pero al final puede que consigas el seguro que querías.

Aunque también puede pasar que tu compañía anterior se moleste por el cambio y te mande cartas amenazantes.

Puede que empieces el nuevo curso escolar, con toda la ilusión del mundo, y que te encuentres el colegio hecho un desastre. Puede que el alcalde se ponga las pilas y empiece a adecentar el colegio para alegría de todos. Pero, también puede que le de por pintar una línea amarilla en todos los alrededores del colegio y tengas que pasear por Siberia todas las mañanas (cosa que, dentro de poco, no será nada grata…)

También puede que hayas cambiado de editorial y que no te hayan mandado el material. Puede que después de varias llamadas recibas unas cajas y descubras que te han mandado el material equivocado. Puede entonces que llegue la hora de empezar a trabajar con el material y tengas que buscar otras alternativas. Al final, puede que te manden el material. Quizá esté incompleto, pero te las apañarás.

Puede que pilles un resfriado de campeonato con estos cambios de temperatura.

Pero también puede pasar que, con motivo de una gran celebración, te reúnas con tu grupito de amigas de la universidad. Sí, esas con las que pasaste maravillosos momentos, con las que los sigues pasando por separado y que siguen como siempre.

En fin, todo esto te puede pasar a ti, pero TODO me ha pasado a mí.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Inevitable.




Pues era inevitable que se acabaran las vacaciones y volviéramos al cole.

Este año, como de costumbre, (lo del año pasado fue una excepción), nos hemos encontrado el cole hecho una pena. Como el Ayuntamiento dispone de él durante el verano para las fiestas, el cine de verano y las escuelas de verano, se ve que luego no le quedan ganas para limpiar y organizar un poco los desastres creados.

Total, que el jueves, tocó hacer la ronda y anotar los desperfectos (¡qué ilusa fui, que creía que con un folio tendría bastante!) Como mi clase está justo al lado del servicio de los niños (que lo usa todo el pueblo durante las fiestas), me tocó entrar y… bueno, dejémoslo aquí.

Mi clase fue la elegida para que se realizaran allí los talleres de la escuela de verano, así que me encontré mi mesa y mi sillón llenitos de pintura y pegamento. Genial.

También me encontré todas las sillas del edificio (sí, las de las seis clases de mi edificio) allí, amontonadas y muy sucias, delante de la estantería donde estaban todos los libros del programa de gratuidad, es decir, los que teníamos que etiquetar para este curso.

Además, las pizarras estaban llenas de pintarrajos. Nada especial, salvo que los pintarrajos no los habían hecho con tizas, que es con lo que se escribe en las pizarras, sino con ceras y colores que rayan la pizarra y se convierten en imborrables, con lo cual las han dejado prácticamente inutilizables y esto es algo que no tiene solución, es decir, me aguanto y tengo que desperdiciar todo el sitio que está dañado, que es mucho. (No quiero ni imaginarme qué hubiera pasado si en mi clase hubiera habido una pizarra digital…)

Eso mi clase, de lo demás no hablo que aburro al personal.

Total que hoy, miércoles y a falta de dos días para que comience el curso escolar, ha venido el teniente de alcalde a ver lo que había que hacer. Cuando ha visto la pared de humedad que hay en mi clase (la que comparte con el servicio), va y dice: “Igual habría que pintar”.

Genial, pienso yo, pero… ¿cuándo? Yo es que lo flipo, de verdad. Llevo cinco días adecentando lo que he podido de la clase, limpiando la mesa, el sillón, las pizarras (aunque no haya servido de nada), las estanterías, moviendo sillas para poder coger los libros, sellando e identificando libros para preparar los lotes que tendré que entregar a las familias, organizando material, tirando cosillas que me he ido encontrando por la clase (mejor no digo lo que me encontré en una de las papeleras…) y total, para nada.

Me veo el lunes con mis niños en fila sin saber dónde colocarlos. Es que simplemente es vergonzoso.

Y, sin embargo, a pesar de mi cabreo, sonrío por la calle cada vez que me encuentro con mis críos siberianos.

Sonrío cuando escucho lo de “¡Maestra!” o “¡Teacher!”, cuando me dan esos abrazos y besos, tan sinceros unos y tímidos otros.

Sonrío cuando veo la lista de mi tutoría, el curso que yo pedí.

Y sonrío cuando escucho esta canción. Es inevitable.





“Inevitabile” dueto de Eros con Giorgia.