Por mucho que lo intenté, creo que hay cosas que nunca cambiarán (o mejor dicho: no cambiaré).
Y mira que lo intento, pero no hay manera, al final siempre hago los deberes el último día. Siempre ha sido así, desde que era chica y me mandaban el odioso “Vacaciones Santillana” todos los veranos. Estas navidades he intentado cambiar, de verdad, pero aunque me corregí un tocho de exámenes y otros dos de cuadernillos la semana pasada, hoy he tenido que dedicar la mañana a programar las próximas dos semanas (conforme tengo la espalda…)
Eso en vez de estar disfrutando de mis Reyes, como debería ser: podría estar jugando con el “Guitar Hero” para la Nintendo, o estar leyendo “Los cuentos de Beedle el Bardo”, o viendo el DVD de “Un lugar soñado”, que todavía no he visto, o escuchando la banda sonora de “Mamma Mia!”, o viendo la peli, u ordenado el armario para guardar mis otros regalillos…
En fin, el año que viene veremos.