
¿Es posible que te sorprendas leyendo la sección de “cartelera” en el periódico? Normalmente no, los estrenos más comerciales previstos y ni rastro de la peli esa que te llamó la atención cuando leíste un reportaje en el Fotogramas. Pero la semana pasada, mi hermana me sorprendió gratamente cuando me dijo: “Leni, están echando “La clase” en el Alcázar”. Increíble. No pude ir a verla así que pensé que el jueves era mi última oportunidad (el viernes la cambian, fijo) pero no fue así, ya que sigue anunciada para esta semana.
De todos modos fui el jueves a verla y sí, merecía La Palma de Oro en el Festival de Cannes y su nominación al Oscar como Mejor Película de Habla no Inglesa.
Basada en su propia novela, la película nos lleva a la clase de un profesor de lengua francesa y las batallas verbales que allí se suceden con su variopinto y heterogéneo grupo de alumnos desde el inicio del curso escolar hasta el final de éste.
La película quizá pueda parecer un poco aburrida a los que no estén familiarizados directamente con esta profesión, pero a mí me ha resultado muy interesante por varios motivos. El primero y fundamental ver que, aunque el sistema educativo español y el francés son aparentemente muy distintos, al fin y al cabo todos tenemos los mismos problemas a la hora de intentar llevar una clase. Pero no del todo.
Por ejemplo, uno de los incidentes más graves que se producen en esta clase, son el pan nuestro de cada día en los centros españoles, incluso peores, y me llama la atención la premura y eficacia en tomar medidas. Quizá deberíamos tomar nota.
Lo que sí es más triste son las similitudes. Un profesor lleno de entusiasmo que se esfuerza al máximo por sacar lo mejor de sus alumnos, pero que, como ser humano que es, comete errores. Y estos errores parecen ser imperdonables e incluso eclipsar los verdaderos problemas. Y lo peor de todo: que, llegado el momento, no todos tus alumnos te apoyen.
Si tenéis la oportunidad, la recomiendo. Así que mirad el periódico a ver si os sorprende.










